Un día cualquiera, motivado por la
admiración y respeto que aquel ser
despertaba en él y entre
la lucidez de su pensar,
surge inteligentemente la pregunta que
daría nombre al designio
inicial de un bonito sueño, pregunta
suspicaz que entre el letargo y
la ingenuidad dicho ser responde,
evocando nostálgicamente
parte de una infancia vivida.”
Atilina…
es un regalo otorgado inocentemente.