La Religión Diseminada De Las Sociedades Modernas
El desencajamiento de las sociedades modernas en el que la religión marcaba la base principal, se ha producido gracias a discontinuidades en la trama social disminuyendo de manera general la disposición para fundar unos principios, cambio que trajo consigo la disolución de los lazos sociales. Si bien esto no logró poner fin a la religión, si consiguió transformarla, porque, aunque ya no sea el ente necesario en la costumbre humana, si es un elemento indispensable en la sociedad del futuro.
Es así como se han venido constituyendo nuevos movimientos religiosos, con el fin de reafirmar la importancia de lo religioso en el panorama cotidiano y haciendo a la vez que se cuestione ampliamente lo fundamental de sí, pues la religión no es una realidad concreta observable, ésta es una combinación inconstante que muchas veces se lleva en instituciones o grupos a través de los cuales alcanza manifestarse, pero es importante comentar que en las sociedades modernas en ocasiones se descubre también en ámbitos políticos, científicos, estéticos y simbólicos; de tal modo que la dispersión de lo religioso puede variar en su articulación de acuerdo a las necesidades de cada individuo.
Los nuevos movimientos religiosos, ya sean sectas, cultos como también pequeños grupos, se han creado con el propósito de encontrar la perfección en los sujetos que se vinculan de manera permanente o temporal en dichas corrientes. Fabrican universos propios a partir de experiencias familiares o de cualquier otro tipo dependiendo del acceso a un conjunto de símbolos culturalmente disponibles en los que la religión ya no necesita de intermediarios y donde la libre expresión del yo, va ligada con la aparición de autonomía.
La religión ya no se pronuncia como lo solía hacer anteriormente, ahora se construye y circula independientemente, se puede mirar desde otra perspectiva; pero también creo que, aunque los nuevos movimientos religiosos pretendan la renovación y busquen fomentar el progreso del individuo, extrañamente ambicionan un cambio total del mundo. Siguen en pie las mismas preguntas sobre la razón de la vida o acerca de la existencia o presencia del ser en el mundo.